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RFID: Te controlo, pero a distancia
La tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) se ha transformado en la última década en uno de los avances más preciados por la versatilidad que promete. En la Argentina, ya se está utilizando para la identificación de productos, personas y automóviles. La experiencia de Autopistas del Sol, ITBA y laboratorios Beiersdorf.
RFID es un sistema de transmisión de datos por medio de frecuencias de radio, compuesto por dos elementos: la etiqueta o tag (un microchip que almacena la información y una antena) y el lector o dispositivo interrogador. El lector envía y recibe datos hacia las etiquetas por medio de antenas capaces de emitir ondas de radio.
La solución parece destinada a convertirse en otro paso evolutivo en IT. Sin embargo, enfrenta todavía ciertos obstáculos. Tampoco es algo completamente nuevo: durante la segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos se valían de la base tecnológica para el reconocimiento a distancia de aviones enemigos.
Hoy, la novedad consiste en la incorporación de dos protocolos: AVI y EPC. El primero, refiere a la identificación automática de vehículos, es un sistema utilizado principalmente en lo que refiere a autopistas y el EPC (código electrónico de producto) tecnología que es comúnmente considerada la evolución del código de barras, y que utiliza RFID. El EPC es un código compuesto por números que identifican el producto, la versión, el fabricante, número de serie y además un grupo de cifras que identifican el artículo particular. La diferencia con el código de barras radica en que estos tags pueden ser leídos a distancia, en movimiento, inclusive el lector puede identificar todos los datos de productos que están en un carro de compras sin necesidad de pasarlos uno por uno.
La cara local
En la Argentina, el RFID todavía no ha logrado posicionarse en el mercado masivo y en la actualidad, muchas empresas están realizando pruebas sobre la utilización de esta tecnología. El principal inconveniente en la adopción, por ejemplo, para el reemplazo del código de barras, es su alto costo (en los Estados Unidos un tag puede valer US$ 0,15 centavos).
Según Alan Gidekel, gerente General de Telectrónica, “RFID tiene un elevado potencial pero requiere del desarrollo de pilotos y pruebas de concepto de la mano de expertos en la materia”. Una implementación piloto, en la que participan equipos y servicios profesionales para validar una prueba de concepto, puede costar entre U$S 10.000 y U$S 20.000, según datos disponibles en el mercado.
Autopistas del Sol, empresa concesionaria del Acceso Norte a la Ciudad de Buenos Aires, es una de las empresas locales que utilizan el RFID. La compañía inició la experiencia en 1996. El objetivo por el cual se incorporó fue el de brindar un mejor servicio a los clientes, ya que de esta forma éstos podrían optar por el PASE (Peaje Automático Sin Espera) y no necesitarían detener el automóvil para traspasar la vía de peaje, cuentan en la empresa.
Marcelo Fernández, jefe de Sistemas de la compañía, comenta a IT Business que “con el sistema de tránsito dinámico en una vía de peaje se puede llegar a atender más de 1.000 vehículos por hora, cuatro veces lo que se realiza en el mismo tiempo en una vía manual”. Por este motivo, la compañía instaló el sistema de peaje dinámico en unas 140 vías (mediante RFID), además de las de cobro manual exclusivo. Asimismo, hay que tener en cuenta que todas las estaciones de peaje disponen de vías mixtas (que manejan los dos tipos) para satisfacer las diferentes necesidades de los usuarios.
El PASE es un dispositivo que se adhiere al interior del vehículo, en el parabrisas, y almacena información, como por ejemplo, por qué estación de peaje pasó el automóvil, el saldo que tiene el prepago o las últimas transacciones llevadas a cabo. Cuando una etiqueta habilitada es leída en la vía de cobro dinámica, la barrera se levanta automáticamente, permitiendo que el vehículo pase por el peaje sin detenerse.
Costo marginal
La empresa utiliza tags de tipo activo con baterías que, a diferencia de los de tipo pasivo que sólo almacenan un código, permiten almacenar más datos. Si el usuario de Autopistas del Sol lo desea, puede adherirse al sistema PASE, que tiene un costo inicial, renovable cada 7 años, relacionado con la tecnología del tag.
Según comenta Fernández, “el costo marginal de la tecnología de peaje dinámico puede ser de unos U$S 15.000 por vía. Ese dinero equivaldría a lo necesario para convertir una casilla de peaje manual en una dinámica”. En el momento de la implementación, el proveedor de tecnología fue COMBITECH, empresa que fue adquirida por la austriaca, KAPSCH.
“En el laboratorio se están analizando distintas tecnologías alternativas con el fin de conocer y probar su funcionamiento a efectos de determinar cuál es la más indicada para brindar el mejor servicio a los usuarios de la autopista”, concluye Marcelo Fernández en diálogo con IT Business.
No levante su tarjeta
El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) realizó el pasado 27 de agosto su cena anual de recaudación y utilizó RFID para controlar el monto de las donaciones y la asistencia al evento. La implementación formó parte de un convenio entre el ITBA y la empresa Telectrónica, que realizó la donación de los lectores y las etiquetas.
En la cena, se utilizaron tags en las entradas, que permitieron que en las pantallas ubicadas en el salón, apareciera un mensaje dándole la bienvenida a cada uno de los invitados que ingresaba, indicándole, además, en que mesa debía ubicarse. “Produjo mucha sorpresa, especialmente por la rapidez, no se hace congestionamiento en la entrada y se evita la mesa de acreditación y vos, como entidad que organiza, tenés el numero exacto de personas presentes y el nombre con el que entraron”, asegura la Licenciada Ana de Campos, directora de Desarrollo de Recursos del ITBA.
Asimismo, facilitado por RFID se pudo contabilizar automáticamente el monto de las donaciones que eran prometidas a la institución y la cifra iba incrementándose y era visible para los invitados: aparecía al instante en los cuatro plasmas colocados en el salón. “Normalmente se llenan cheques simbólicos, nosotros hicimos billetes, cada uno tenía un tag con la identificación del monto. Al poner los billetes en la urna, se los identificaba vía RFID. En la pantalla salía entonces la suma y como aumentaba a lo largo de la noche”, cierra de Campos.
Publicado en InfoTecnologhy.com, Octubre de 2008
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